Reflexión sobre la experiencia estética en el arte contemporaneo
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27 Febrero 2007
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Visto que a dos días de comentarlo en clase nadie rompe el hielo, voy a colgar el primer comentario, no se si iré muy desencaminada respecto a los objetivos de análisis.
En un principio se nos presentó como un ejercicio de reflexión sobre la experiencia estética, pero lo que veo, en el documento “Incremento”, el análisis que se realiza mediante ese sistema de preguntas-respuestas es más sobre el total de la práctica artística, sobre el papel del creador, las necesidades del receptor o la función de la obra, las imposiciones del marco artístico, la duplicidad e identidad del propio artista... un sinfín de cuestiones que, si bien tratan ese concepto de experiencia estética y la proponen como algo inherente de la auténtica obra artística y como factor clave para que la obra pueda tener algún tipo de repercusión en la actitud crítica y la construcción del individuo, también abandonan continuamente este centro de mira para hablar sobre todo tipo de inquietudes que tiene, o debe tener, el artista o de la problemática que presenta su entorno, ya personal o de la propia institución.
El texto alude a tal cantidad de inquietudes y tiene tamaña extensión que, ni veo posible hacer un análisis real en un folio de extensión, ni se puede hacer un análisis escueto que ligue todas las cuestiones que se tratan, así que me centraré en una que, precisamente por haber quedado irresuelta o por mis propias inquietudes, me parecen más interesante, el punto 6, referido a una cuestión que puede preocupar bastante, tanto a la hora de decidirse por esta carrera, como a la hora de decidir qué salidas son las más adecuadas una vez que se está ya inmerso:
“la mayoría del alumnado actual de las facultades de BB.AA. quiere “ser artista”, es decir ocupar socialmente ese rol? Ese error de formulación ¿qué consecuencias conlleva en las prácticas artísticas contemporáneas? ¿Puede llegar a entenderse el trabajo de muchos “artistas” actuales como autopublicidad de su personaje? Y ¿cómo explicarías que muchos de los trabajos artísticos que se nos presentan apenas si puedan diferenciarse en algo de la publicidad?”
Como ya digo, este punto no recibe respuesta, aunque no creo que ni un 10% de los individuos que inician la carrera se la planteen como un acceso al “Mundo del Arte”, sino a cualquiera de las posibles ramificaciones de tipo creativo que se ofrecen en un mundo tremendamente visual como es el actual. No creo que sea tanto una intención artística sino de lo que denominan en algún punto de esta sesión de preguntas/respuestas la “autorrepresentación”, muchos podemos tener intenciones creativas e incluso querer desarrollar un “estilo propio”, pero es ese aspecto político (o mercantil, depende de cómo de críticamente se quiera ver el contexto artístico) lo que puede faltar en ocasiones. ¿Es realmente un error iniciar estos estudios con esa preconcepción? O dicho de otra forma: si tu intención es, por poner un ejemplo, acabar realizando diseño gráfico, la carrera de BBAA se convierte sólo en un título a ostentar o es realmente una base útil en tu desarrollo? ¿Debería haber un mayor enfoque a una cultura visual que a un “entrenamiento como artistas” o en todo caso aquel que no quiera “ser artista” como dicen, debería haberse limitado a realizar cursos ajenos a esta carrera? Por otro lado, hay una frase que me dijo hace tiempo un profesor y demuestra lo burocrática que es la sociedad en la que vivimos: “Sácate la carrera, y, una vez que tengas el título, estudia lo que quieras, porque en España, sin título, no eres nadie”.
Se que por una parte he planteado más preguntas que respuestas y que me he centrado en un punto muy concreto, aunque hay muchísimos aspectos importantes a desarrollar, si acaso no fuesen los objetivos del ejercicio, sólo me queda solucionarlo con aportaciones posteriores cuando se defina un poco el aporte de cada uno al blog.
Por otra parte no se si el comentario se limitaba al texto que (principalmente por su longitud) parece principal (-Incremento-) o a los tres, y en ese caso, si como idea conjunta o aisladamente. Respecto a -La intención- como ejercicio “padre” o predecesor a incremento, volvemos a la misma conclusión, no parece tan centrado en la experiencia estética como en infinitud de cuestiones respecto a la utópica idea romántica y vanguardista de la unión arte-educación, pero llegan a plantearlo de tal manera que cobra una importancia, teniendo en cuenta la cultura visual contemporánea, que, por lo menos desde mi punto de vista, pierde todo atisbo utópico y se convierte en un problema muy a tener en cuenta.
Sobre el texto de Kamen respecto a Marta y Publio, aunque te hable de sus obras y sea interesante conocer qué hacen, cual es su modo de trabajo y su teoría, a ese respecto se consigue mucha más información en sus propios textos, en las preguntas y respuestas de incremento o en su página web. Es muy de agradecer que los artistas hablen sin tapujos de sus inquietudes y proyectos, y acabar con ese secretismo y “posesión” de las ideas que mencionan. Los dos puntos que yo destacaría principalmente de este texto, no son ya referidos a los análisis sobre las propias obras, sino sobre su metodología, en especial en su búsqueda de una creación más crítica y exigente a través de la opinión ajena, bien dialogando entre ellos, bien en ese proyecto conjunto con otros artistas. Una de las mayores preocupaciones que solemos tener a la hora de plantear nuestros proyectos es la de la subjetividad, que debe estar presente para que sea algo implicado y personal, pero por otra parte debe estar bien medida para poder ofrecer una lectura comprensible, y es precisamente en esa puesta en común donde se puede juzgar y mediar este factor
Adela
Y yo que pensaba que sería de los últimos en postear…
En fin, ¿qué decir? Marta y Publio me caen bien. Sí, me caen muy bien. ¿Por qué os podréis preguntar? Porque son sinceros. No intentan engañar desde su estatus de “artistas” sino que hablan desde el estatus de “educadores”.
Me gusta educar.
Siempre me ha gustado enseñar, tanto conocimiento como comportamiento. Me gusta debatir, pero sobretodo con sinceridad y lógica. Marta y Publio son educadores y artistas. Me gusta esa combinación. Quisiera alcanzar esa combinación. Pero no me quiero extender tanto sobre mis ambiciones sino en las suyas.
Marta y Publio me transmiten la sensación de Schiller pero de una manera más cálida. Quizá porque actualmente estén vivos o porque comprenden el mundo actual y sufren los problemas del mismo. Ellos comentan que es necesaria una educación visual. Esta educación visual DEBE realizarse porque vivimos en una sociedad visual: la imagen corporal de la persona, la moda que viste sobre ella, el conocimiento de la persuasión a través de la imagen… son factores que recaen en el mundo capitalista donde se tiene ambición por ser ambicioso. Marta y Publio hablan del desastroso programa con el cual los chavales de hoy en día sólo tienen un año obligatoriamente, lo sumo dos con optativas, asignaturas como música, cuando la música enseña mucho más de la vida que la biología.
Estética como sensación. Estética como educación. En el punto 6 de “incremento” habla sobre la formación de artistas en las facultades de Bellas Artes. Yo soy de los que opinan que lo importante en una facultad es que te enseñen a trabajar, a manejarte y más en el mundo del arte donde el sentimiento, el concepto, se desarrolla con la vida. No hay mayor educación que la propia experiencia. Un año trabajando en un lugar “especializado” enseña más que tres en una facultad. Luego, ¿si queremos educar qué sería más recomendable? Mayor estética. Mayor experiencia. Mayor acercamiento. Una aproximación más humana al mundo. La estética sería el modelo ideal de la educación. Educación a través de experiencias. Sí, estoy convencido de ello.
La experiencia desarrolla todas las facultades: técnica y concepto (refiriéndonos por supuesto en este caso al mundo del arte) por lo que a través de la misma esencia de la estética se puede desarrollar nuevos caminos mejor preparados, mejor realizados y más sinceros. Pero aquí, en España encontramos aparte del lastre educativo en general, encontramos otro lastre tal como explican en “intención”, el mundo del Arte y la política que daña al artífice del Arte: el artista.
En otras ocasiones ya he comentado lo complicado que resulta vivir de nuestra propia obra, pero ¡estamos en nuestro derecho! ¿Acaso el informático no trabaja luego con ordenadores? ¿Acaso el estudiante de derecho no acabará en un bufete o en la fiscalía? ¿Acaso el estudiante de medicina no acabará en el mundo sanitario? Por regla general sí, en nuestro caso no. En “intención” Marta y Publio nos comentan lo difícil que es realizar un proyecto. Leyéndolo me sumí a una depresión, un sentimiento de angustia. ¿Es justo?
Aquí es donde veo el círculo vicioso. El arte se ha aislado tanto a base de mentiras y engaños que el público le ha dado la espalda. Este público no va a mostrar interés por su total indiferencia producto de la educación. Aquí es donde rige las leyes de la oferta y la demanda. Un público que no demanda frente a un producto que no oferta. No existe mercado con el cual el artista pueda cobijarse.
Si hay que vivir como artistas es tremendamente complicado, y más aún si la Diosa de la Fortuna no te da su bendición. Es por ello que prefiero en mi educación priorizar el aspecto del artesano. De la persona que está cualificada. Es por ello que me gustaría entrar en la educación, quisiera intentar reorientar la educación para cambiar la situación de este mercado inhóspito para el artista.
En definitiva no sé si he hablado de lo que se pedía. Me he extendido un rato más de un folio. Quería que hablase sobre estética y eso he intentado: estética y educación, experiencia y educación y que rompiendo ese esquema podríamos crear una vía para que el Arte acoja a los artistas y estos eleven al Arte mucho más de donde está ahora. Realmente me apena las palabras de Marta cuando dice en 3+1+1+1:
“A veces, como es el caso de esta publicación, hacer lo que queremos hacer implica estar escribiendo con una mano mientras la otra sujeta el cuerpo de nuestro hijo pequeño mientras toma el pecho. Un poco más de tiempo y de tranquilidad no estaría de más (…)”
Me apena porque es el mundo que nos depara dentro de dos años.
Hay que cambiar la situación , es la conclusión que he sacado de estas lecturas.
Podemos preguntarnos por el papel de la estética en el arte. Desde luego, no es el parámetro que la define, o por lo menos no actualmente. Pretendemos que la obra de arte se vea respaldada por un cuerpo teórico tan denso y sólido que prácticamente hemos sustituido la peana del museo por un altar mayor conceptual que eleve al “objeto” a una categoría muy distinta. Además pretendemos una comprensión clara de la obra per se, independiente al artista y el entorno. Pretendemos también una justificada separación del artista y la obra del común de las personas y los objetos. Pretendemos… pretendemos muchas cosas, pero ¿qué ofrecemos?
Un razonamiento, es eso simplemente. No podemos pretender que el fundamento de una obra sea solo lo que hay detrás, pues entonces la importancia de la misma se traslada a la idea, que tiene entidad propia, al margen de la obra, y un campo de acción también propio. De esta forma la obra queda como un simple resto, como una de las miguitas de pan que guiaron a Hansel y Gretel, y como estás es susceptible de desaparecer. La obra no debe ser un camino hacia, debe ser el lugar en si, debe ser un fin en si misma. Si conducimos al arte hacia una conceptualización semejante, eliminaremos el arte, pues en última instancia, nos aproximaremos tanto a las ideas, que las obras ya no existirán, ya no serán necesarias. Debe haber por tanto algo que distinga al arte, que la convierta en la casa y no en el camino. En fin último. La respuesta ha estado clara durante muchísimo tiempo, y tal y como dice uno de los autores del texto, quizá un “exceso de pensamiento” ha hecho que olvidemos que la verdad, por lo general, es simple.
No pretendo que el único valor del arte sea la estética, y menos aún desde un punto de vista kantiano, meramente formal. Sin embargo, si creo que es una forma de presentación de algo que es valiosa en si, es fin ultimo, precisamente por su forma. Esto es lo que la convierte en llegada y no en camino, la experiencia estética. A partir de ella, por supuesto, podemos ser remitidos a conceptos tan elevados como se quiera, pero en cualquier caso, hay un punto de inflexión, digamos una estación de trasbordo. Si no existe esto, nos daría igual que se nos presentase de forma escrita.
Gabriel Villota habla del mundo actual plagado de imágenes en el que el arte no enseña a discriminar. En la actualidad, la imagen se ha convertido en la máxima expresión de nuestra sociedad; y entre ellas, la imagen artística debía ser la reina. Pero esta reina ha decidido su propio exilio. La imagen artística se ha separado del mundo, quizá por un elitismo vanguardista, o por una necesidad de oscurantismo que justifique la posibilidad de que haya algo donde en realidad, no hay nada. La imagen artística ha dejado de ofrecer aquello que la distinguía para empaparse de algo en cierto sentido ajeno a ella, y necesita legitimarse de alguna forma. Los razonamientos que se superponen y solapan dando un halo a las actuales obras artísticas. Contradicciones, carencias, desintereses y desinformación se esconden bajo capas y capas de verborrea que da un halo complejidad y esnobismo en el que la gente parece sentirse cómoda. La distinción de “ser artista”, la incomprensión del “vulgo”, y el respaldo de una supuesta élite parece suficiente. Sin embargo, nos olvidamos de algo. Ya no hay unidad con el resto de los seres humanos. Si lo que pretendemos es transmitir un mensaje, establecer una comunicación, no lo conseguimos, o por lo menos no de forma clara, pues a la inmensa mayoría no llega.
Es en esto donde entra la estética. Podemos admirar un cuadro de Velazquez sin saber que es suyo, sin conocer su contexto y sin siquiera saber de que habla. Pero simplemente, la obra en si, aporta algo, tiene un valor per se que nos admira y es, sin duda, la estética. Por supuesto esto se verá completado y mejorado con un conocimiento más profundo, sin embargo, ya no son estas ideas externas a la obra lo que la fundamente, sino que ella tiene valor en si, ella es su propia justificación.
Juan Carlos Alba Delgado
Si tuviera que resumir estos textos en un concepto general, este seria, claramente, el de Educación estética. Las reflexiones de Marta y Publio me llevan a recordar los textos de Kant y su experiencia estética y los de Schiller y su teoría sobre la educación del hombre a través del arte.
Estoy completamente de acuerdo con ellos, en que la sociedad, debe ser educada estéticamente y una de las razones se debe a la sociedad mediática en la que vivimos, la cual nos forma a través del campo visual. Poder distinguir entre lo que es arte y lo que corresponde simplemente al concepto de “lo visual”. Por otro lado destacar igualmente la importancia del conocimiento “a priori”, la información que debe poseer el espectador que se enfrenta a una obra de arte, ya no sobre la obra o el artista, sino sobre arte en general, unos conocimientos que aunque sean básicos, son de suma importancia a la hora de captar la esencia de la obra, o como se subraya en los textos, la experiencia estética que estos provocan. Y esto me lleva a la reflexión sobre dicha experiencia estética que se defiende como implícita en toda obra de arte. No todos los objetos nos producen esta sensación o experiencia, sólo algunos la llevan consigo y sólo estos son los que pueden ser denominados como obras de arte. Sin embargo, en el marco del arte actual nos encontramos con obras que se refugian bajo lo conceptual, lo teórico, perdiendo en muchos casos dicha experiencia, necesaria a la hora de su transmisión al espectador; en este punto, Marta y Publio hacen hincapié en la facultad de la imaginación como único reducto de libertad o como facultad liberadora. Con todo esto no me refiero a que las obras tengan que tener unas cualidades formales que sean las que produzcan dicha experiencia estética, sino de qué manera están realizadas o planteadas, lo cual lleva a tal experiencia. Igualmente no separo con esto, realización técnica o formal de concepto, ni digo que aquellas obras conceptuales no sean validas, sino que al igual que generan aportaciones culturales deben ser capaces de causar experiencia estética. No hay que olvidar que el arte debe, siempre, comunicar algo, incluyendo en ese algo, la transmisión de experiencia estética.
Marta y Publio muestran claramente su preocupación por la vida cotidiana a la hora de trabajar sus obras, algo con lo que me encuentro completamente asociada, ya que igual que ellos pienso que “…somos experiencia, experiencia cotidiana.” y esto nos lleva a tratar dicha experiencia con sutileza estética. Aquí hago referencia a como muestran una y otra vez su condición de profesores, padres y artistas, y lo hago desde la perspectiva del futuro laboral de todos aquellos estudiantes de Bellas Artes que se preguntan sobre sus incierto futuro laboral, punto que pasa muy desapercibido en uno de sus textos, pero que tanto preocupa a quienes se encuentran en esa situación, entre los cuales no me encuentro. Como todos sabemos, sin trayectoria y sin contaminación institucional no se puede vivir del arte. Aquí vuelvo la mirada hacia la gran temida institución del arte, la cual es punto clave, también, en la reflexión de estos textos. Como he dicho anteriormente, es difícil ganarse el pan de cada día dentro del mundo del arte, pero es más difícil cuanto más te alejes de la institucionalización, ya que es ésta la que nos marca como debemos ser o hacer para ser reconocidos, o la que contamina a la critica para que hablen de un determinado tipo de prácticas artísticas y de un determinado tipo de artistas, como forma de publicidad. Aquí nos encontramos con una situación politizada, todo está decidido de antemano y quiera o no el arte es político, en este sentido.
Esta institución del arte es la que marca la imagen del llamado “artista”. El “artista” es el buscado por ésta para hacer el arte que quiere, pero el verdadero artista es aquel que consigue crear experiencias estéticas, sin preocuparse de nada más. Cuando oigo hablar de “artista” me da cosquilleo, no concibo dicha acepción en nuestros días, y es mas, considero a todos los que se autodenominan “artistas” son personajes que realmente no crean obras, sino que se creen obras, lo cual hace que me resulte un tanto prepotente ese calificativo. Muy atrás se nos queda la denominada “bohemia”, caracterizada por unas condiciones sociales y artísticas que hoy se quedan atrofiadas y que no corresponden con la vida contemporánea. Esta idea de “artista bohemio” es la idea preconcebida que tienen algunos de aquellos estudiantes, antes mencionados, los cuales tanta preocupación tiene por su futuro, y es la misma idea preconcebida que se tiene con todo aquel que realiza alguna práctica artística.
Para finalizar me quedo con un apunte de Magdala Perpinya, perteneciente al texto “incremeto”: “…existe pluralidad de direcciones y múltiples dinámicas dentro de la creación visual que obedece a la necesidad de sobrepasar el marco institucional y rechazar las exigencias que pretende imponer el nuevo mercado cultural, para darle un sentido renovado al hecho creativo.”
“No hay otro sistema, pero si una resistencia.” (Marta de Gonzalo y Publio Pérez Prieto)
Mari Carmen Toledo
De que trata el comentario? Sobre los textos propuestos? Sobre una opinión propia?
La relación entre ambas?... Lo estético y el arte?
Puede ser que me desvié un poco o tal vez que no comprendiera los textos o la reflexión propuesta, pero para eso están los demás comentarios, para encaminarme o perderlo todo.
El arte comenzó, pasó gente, llegaron otros… y un día el proceso de desmaterialización o desobjetualización se inició. Lo bello y lo estético dejaron de contar lo que contaban con anterioridad y simplemente contar o reflejar no era suficiente, casi ni valido. Se empezó a reflexionar, a cuestionar y llegó hasta que cuesta diferenciar entre objetos y arte.
El análisis y la reflexión son dos puntos a tener en cuenta, pero hasta que nivel?.
Ha evolucionado hasta una reflexión o investigación de forma plástica o visual? Por que no llamarlo ensayo visual?
Tanta reflexión y razón, donde se quedaron las sensaciones? No tanto el transmitir un mensaje sino una sensación.
Creo que el arte no murió, se inmoló para alcanzar su paraíso prometido y al final lo único que sabemos a ciencia cierta es lo que sentimos y percibimos.
Bueno creo que me quedado un poco corto, pero se puede considerar como el inicio de otra reflexión que se puede continuar con la interrelación de los demás comentarios.
Damian
Con respeto a los textos sobre la experiencia estética en el arte, donde se habla de estética funcionalista y de estética formalista, y después, a su vez, de haber leído el comentario de Juan Carlos sobre lo mismo, tengo que decir que, para mí, la experiencia estética es básica. Es básica, simplemente, porque se trata de arte y no de otra cosa. El componente visual es fundamental. Supongo que la pregunta que se me antoja ahora está relacionada con la institución-arte, sin ser ése el tema en cuestión.
La mayoría del arte actual ha perdido la ilusión estética, que hacía que las obras fueran accesibles al público, elevando a la categoría estética la banalidad del signo. No pretendo hacer de este comentario una crítica al arte contemporáneo (transestético), pero es que la capacidad de comunicación del arte se ha perdido, y es necesario que vuelva a resurgir la innegable experiencia estética del arte para la no exterminación del concepto, referido éste a las artes plásticas. Porque lo que hace ese tipo de arte actual no es más que regocijarse en su propio cadáver. Además de que la única justificación que encuentran es el chantaje emocional aprovechándose del sentimiento de culpabilidad de los que no lo entienden.
Rosa González Fuster.
Los temas que tratan los textos son cruciales para cualquier estudainte de Bellas Artes, sinembargo considero que le falta algo de amplitud encuanto a cómo abarcarlos. Cuando digo amplitud me refiero a que no tienen en consideración algo que, para mi al menos, es extramadamentre importante diferenciar con más exactitud, dónde y qué es Arte. Cojamos por ejemplo la cita que recupera Adela, en el que asegura que muchos de los trabajos realizados en Bellas Artes no son diferenciables de la publicidad, pues bien, la publicidad en mi opinión es un medio más en el que en ocasiones aparecen ideas fantásticas, verdaderos reflejos de la vida, reflexiones sobre cómo vivirla, no digo que esté de acuerdo en que un artista utilice la marca BMW para reflexionar sobre la vida, sino que a veces en un anuncio de BMW encuentras algo inspirador, a veces profundo o que incluso te mueve. Aceptemos que el mundo en el que vivimos es un auténtico escaparate y luego después de aceptar esto podremos empezar a cambiar las cosas. Para mi muchas veces el mundo es como une enorme encifrado, todo parece definirse a si mismo, esto es arte, eso es publicidad, aquello es ciencia, eso otro tecnología, esto de aquí es música, eso es cine...No digo que las etiquetas sean absurdas pues tienen su función, pero aparte de esta primera y simple forma de llamar a las cosas por un nombre, un tipo, un género, etc, existe un análisis primordial para todo lo que vemos y "sabemos". Para mi lo importante es el MENSAJE, un mensaje puede estar en cualquier sitio, disfrazado de cualquier forma y nombrado con cualquier sustantivo, el mensaje sigue ahí. Es por esto que digo que la sociedad o el mundo parace estar "encifrado", como en código. Como si fueran ceros y unos (y no quiero sonar fan friki de Matrix) me refiero a que el Arte está dónde uno lo ve. El estudiante de Bellas Artes tiene la enorme ventaja de poder ganarse la vida utilizando sus conocimientos y sensibilidad estética en un mundo más que visual haciendo publicidad, diseño...y aún así ser capaz de filtrar todo lo que realmente quiere decir y le preocupa pirmero como persona y luego como comunicador o artista. Tiene derecho de venderse si quiere y de no venderse si no quiere, esto es personal y sólamente uno sabe cuando cede demasiado hasta que se ha vendido. O si está malgastando su talento o más importante, sus principios, en algo demasiado utilitario, quién sabe. Para muchas personas la experiencia estética es lo importante, otros reivindican lo conceptual, lo teorizado...por lo que a mi respecta esto es simplemente otra cosa que cada uno debe "descodificar" en cada caso concreto de cada trabajo concreto sin que pertenezca a un grupo, tipo, genero...porque cada imagen, forma, sonido en mi opinión puede tener una capacidad de afectar o conmover o agradar, etc y eso es un MENSAJE. Lo más importane en la vida es estar alerta y PENSAR. Esto no es sólo para los alumnos de Bellas Artes. Los alumnos de Bellas Artes no son genios, no necesariamente poseen mayor sensibilidad que otros por definición, lo siento no es así. Las cualidades y los defectos humanos son de -todos- los seres humanos aunque algunas veces encontramos factores comunes en determinados grupos, ser estudiante de Bellas Artes no es ser más sensible, a veces sí lo es, a veces es ser demasiado egocéntrico, autoindulgente, a veces ser generoso, considerado...Es importante saber separar una cosa de la otra o si no el "cambio" ese "otro posible" del mundo, del que Marta y Publio hablan es imposible. Sí, nos ha tocado vivir un momento socio-histórico penoso, pero si es penoso es por lo vagos que somos, lo bien que vive todo el mundo sin necesidada de pensar, y cuando digo pensar no me refiero a las historias intelectuales que se sobreestiman por los que en realidad no piensan, sino a analizar, estar despierto, responsabilizarse de tener integridad y ponerse uno manos a la obra "de arte" (qué chiste más malo) ¿Cómo? Pues como ninguno de nosostros quiere, pensando, haciendo sacrificios, viviendo de manera incómoda a veces, no siendo autoindulgentes ni egoistas, ni pasar tanto tiempo pensando cómo voy a ganarme la vida con "mi Arte", o "¿ésto que he hecho se vendería en ARCO?" provablemente sí, pero eso no es importante para el mundo y deberíamos estar aspirando a CUIDAR el mundo más que a nosotros mismos, sino, tu obra no tiene mensaje y lo importante es el mensaje, reitero expresado de cualquier forma expuesto en cualquier lugar y de cualquier forma, en publicidad, diseño, pintura, una imagen, un sonido, canciónes, gestos, acciones, coloquios, me da igual. Lo fascinante es la capacidad que tiene y que decidimos darle como espectador.
Teorizar sobre el arte y sobre cuáles son las pautas a seguir dentro de él está bien en el sentido de conocer cual ha sido su trayectoria a lo largo de los tiempos, y con ello, casi le estamos otorgando un sentido religioso, algo parecido a cómo concebimos la religión desde tiempos inmemoriales y de cómo ha sido concebida e interpretada por la sociedad…¿Cuál es la esencia del arte?, ¿Cómo surgió?, ¿qué nos proporciona en cada momento de la historia?...
La ciencia nos ha proporcionado respuestas o explicaciones sobre lo que es verdadero y falso, la moral nos acerca al conocimiento de lo que está bien (es bueno) o está mal (malo)…pero llegó un momento en que nos hicimos preguntas sobre qué era lo que nos aportaba el arte, lo que diferenciaba lo bello de lo feo y qué había detrás de esa belleza que nos hacía sentir un placer especial, distinto al que nos proporcionaba el conocimiento. Para esto, era necesario teorizar sobre ello, argumentar con palabras qué era lo que explicaba al arte fuera de cualquier función útil (autonomía) Esta explicación se vería fundamentada bajo la teoría estética y vendría determinada por la experiencia estética que sentimos al tomar contacto con la obra de arte(al experimentarla) a partir de la forma en que se nos presenta y de su adecuación con respecto a nosotros. Esto no deja de tener connotaciones casi místicas…religiosas…en la que le conferimos a la obra un valor extraordinario, casi divino, misterioso…y al artista el don de crear y concebir semejante al de Dios.
Por todo ello, no me parece nada extraño, que nos sigamos cuestionando cosas a cerca del arte, que sigamos sin resolver muchas dudas sobre lo que es arte y lo que no…y sinceramente, creo que el hecho de que no encontremos explicaciones a todas esas cuestiones es lo que hace del Arte algo tan especial, es lo que le proporciona su misterio, su esencia. Para entender el arte, debemos estar provistos de una fe particular, de voluntad, como se reza en los textos.
¿Cuál es mi postura en el acercamiento al Arte? ¿Qué es válido para mí y qué no es?
Creo que voy a utilizar una metáfora para hacer una reflexión sobre esto apoyada en una parte, para mí, muy interesante del texto de incremento*.
Para mí el Arte es algo muy parecido a la Magia…en que la obra de arte es el espectáculo preparado por el prestidigitador, con la intención de conmover y sorprender al espectador. Para ello debo ofrecer algo original, desconcertante y a la vez producir un placer muy especial en el que contempla, el placer de descubrir algo totalmente nuevo, que no se podría explicar fuera del contexto de la Magia y que sólo los ilusionistas pueden hacer posible. Para que esto ocurra, es muy importante la aptitud del espectador, su voluntad de creer en la magia, su interactividad en el espectáculo. En el arte, está claro, el mago sería el artista, y el espectáculo sería la forma en que se nos presenta la obra de arte, nuestra interactividad conformaría la experiencia estética y el placer que nos provoca esa experiencia estaría basado en parte, en la originalidad, en la potenciación de las emociones y en el misterio que sabemos que se encuentra tras la obra. Por esta razón no soy partidaria de teorizar demasiado con respecto al arte, de hecho, cuando una obra falla y no nos llega, es o bien porque carece de ese espectáculo sensorial que nos produce lo estético o bien porque no nos proporciona nada nuevo, la sorpresa, el misterio de lo que creemos que se encuentra detrás. A veces, el artista se apoya en la teoría para dar sentido a su obra…o la hace demasiado explícita…esto sería como si el mago desvelara el secreto, como si en su espectáculo hubiese descuidado la habilidad y quedaran al descubierto los trucos…y con esto pasaría del espectáculo al fraude, al engaño.
“Allí donde se imponga un sentido único de lenguaje en un discurso dominante, está fallando la imaginación”-Textos incremento, pag 3(penúltimo párrafo)
Con respecto a la actitud y aptitud del artista ocurriría algo parecido…no todo el mundo tiene la capacidad de hacer del arte algo creíble, por ello, es importante conocer los trucos, tener habilidad para que no haya fallos en la intervención, y sobre todo creer en la magia del arte, porque si no crees en lo que haces y en lo que hacen los demás (público de otras exhibiciones), es muy difícil poder cerrar el espectáculo con un aplauso entusiasmado.
Olga
perdón!
para mi la esperiencia estetica esta entereamente relaccionada al despertar, activar o remover el pensamiento de una manera estudia y adecuada. viene a ser el proceso y lenguaje utilizado para teasmitir una idea, independientemente de la belleza de sus formas.
bellos discursos se han creado con las mas agresivas, absurdas o poderosas palabras. pues creo que en el arte la estetica es lo que hace capaz crea ese discurso valiendose no solo de palabras si no de todo lo que este a su alcance.
creo que los textos lo resumen muy bien con el razonamiento que se hace;la cuestion esta en "el cómo- y no en el qué".
A partir de estas tres citas yo he llegado a una conclusión subjetiva, mi reflexión, y una fórmula.
“Acaban los estudios sin una alfabetización audiovisual y no se da porque no interesa a la estructura social en la que vivimos.”
“¿Coincidirías en señalar que la mayoría del alumnado actual de las facultades de BB.AA. quiere “ser artista”...?”
“Pero el arte no es vida, por mucho que hayamos aprendido a ver y crear que todos podemos ser artistas.”
Voy a contestar a la pregunta sobre el alumnado de Bellas Artes desde mi punto de vista, una de ellas. No se si alguién más estará de acuerdo.
Estudiante(BBAA)≈ 50%EE+50%(X+A);
Es decir, creo que el alumno de Bellas Artes tiene un cincuenta por ciento de necesidad de educación estética (EE). Me refiero a ella como teoría, como conocimiento de una historia, unos puntos básicos que nos ayuden a vivir experiencias estéticas y a ser críticos con criterio, más allá de «me gusta».
El otro cincuenta por ciento lo ocupa la/las profesión/profesiones. Esto es, a pesar de que todos aspiramos a ser “artistas”, tenemos claro que no es una meta fácil de conseguir. Entramos a la facultad con la intención de aprender en todos los sentidos, de madurar. A parte de recibir una educación estética, también necesitamos un aprendizaje práctico (X+A). Reconocemos la situación actual del mundo del arte, del artista y sabemos que es necesaria una profesión estable (X) para sobrevivir y para poder llevar a cabo proyectos artísticos como “artistas” (A).
La opción “artista” se va desvaneciendo conforme pasan los meses y los años dentro de la facultad, conforme vamos conociendo la "realidad". Desde mi punto de vista, nos vamos decantando por esa doble educación (EE+X) y “luego ya veremos”.
Por otra parte, y para terminar, dejo las siguiente preguntas ¿quién va a educar futuras generaciones? Quizás la respuesta esté en nosotros, en la incógnita X o (X+A).
Noelia Espín Ruiz.
Tras el recitado “fracaso” de la utópica empresa de las vanguardias, que nos alejó de lo estético en busca del concepto. Volvemos, como parece ser propio del ciclo del hombre, a preguntarnos por la experiencia estética. ¿Fue un error alejarse de lo estético?, ¿el Arte necesita de ésta experiencia para poder ser propiamente nombrado como tal? ¿Existen diferentes conceptos de experiencia estética? ¿Nos aferramos a la estética del pasado (válida para aquella época) porque no queremos aceptar la del presente (válida para nuestros días)?.
O simplemente, volvemos a caer en la terquedad del hombre de querer rizar el rizo, por su naturaleza inconformista, que de manera inconsciente ¿rechaza lo que tiene en casa y anhela lo del vecino?. ¿No empiezan acaso todos los movimientos artísticos de ésta manera; rechazando lo anterior y creando su antagonismo? Así pues, venimos de un arte conceptual y teórico ¿Qué toca ahora?. Ah, si! ¿volver a lo formal y a la experiencia estética?.
Las vanguardias resultaron ser representantes de una idea paradójica, volver el Arte a la vida, cuando lo que hacían era apartarla de ésta y de la sociedad, al hacerla elitista. Pero claro, el Arte tenia la Misión Elevada de cambiar la sociedad, a través de la creación de un nuevo lenguaje. Un lenguaje que quizá, resulto demasiado complejo para el resto de los “no elegidos”.
Y es que, el resultado de todo aquello, es que en la actualidad cuando hablas de Arte Moderno con la gente de a pie, ésta se ríe y rechaza radicalmente cualquier “Cuadro blanco sobre fondo blanco”de Malevich o “la Fountaine” de Duchamp o cualquier cosa que no este creada con pinturas y una imagen realista.
Por que lo que ocurre en la realidad, fuera de los muros institucionales, es que aún calificamos como obra de arte, todo aquello que es fruto del talento (idea romántica de “genio”) es decir, todo aquello que nosotros mismos reconoceríamos incapaces de hacer. Seguimos esperando a nuevos Leonardos o Miguel Angel que nos sorprendan mediante la forma. Cuando aún no nos hemos dado cuenta que ya no existe ninguna imagen que nos sorprenda, porque en el siglo XXI ya lo hemos visto todo, el Arte no nos va a enseñar nada nuevo, que no podamos ver ya en la televisión, cine, etc. Es más, en realidad, con este bombardeo de imágenes ya somos incapaces de ver, estamos anestesiados, estamos ciegos.
A mi también me gustaría al ver una obra, llegar y quedarme quieta, un poco impactada, lo suficiente para acercarme más y ser consciente de mi experiencia, del reconocimiento de algo que despierta cosas en mi. Una reacción que debía existir. Volver a recuperar la distancia. Tener muchas preguntas que hacerme, muchas cosas que comentarle a alguien, cosas que estuvieran allí en la propia obra, en el propio evento; recorrerlo en este sentido con comentarios. O todo lo contrario, tener “tantas insinuaciones”, tantas preguntas ahí enquistadas que me costara tiempo proponer las experiencias en palabras.
Pero en este momento, soy consciente, que la dinámica de la experiencia que se da ante una obra, ha cambiado. Ahora, es igual de importante conocer trabajos previos de los artistas para disfrutar mejor de las nuevas propuestas. El “visitante” o “participante” disfruta más si está informado. En ningún ámbito se concibe un aficionado desinformado... Soy escéptica ante los milagros que de modo repentino acercan el arte a “las masas”. La época clásica en la que la imagen servía como único referente para la comprensión, termino. Como ya anunciaba Hegel, la antigua Grecia, jamás volverá, por lo que el concepto de arte tradicional ha muerto. Bienvenidos a la autorreflexión del Arte. Por ello, ahora, lo que me incita a indagar y me mueve a tener experiencias es la forma de pensar de los artistas, lo que ellos consideran su verdad y como eligen reflejarla en forma sensible. Es el equilibrio de ambas cosas lo que podríamos decir que hoy en día te crea la experiencia, que quizá ya no sería correcta denominar estética.
Es la época en la que necesitamos más pensar que catalogar, pensar para hacer pensar. Escuchar lo que otros piensan. Hacer que se escuche lo que otros piensan. Además de defender un ámbito propio de lo “artístico”, una experiencia estética que no tenga miedo de recuperar sentidos tradicionales. Esta claro que no podemos volver a la inocencia visual del pasado, y utilizar lo formal del mismo modo, pero tampoco quiere decir que por ello quede excluido. La estética es necesaria para el hombre, necesita de lo bello, queda patente en la historia del hombre. Ahora sólo hay que ser consciente de que es un concepto, que como todos los demás ha evolucionado, y se adapta según a las necesidades de la época. Y ahora, se usa como medio, no como finalidad.
Como se expresa en los textos; Evidentemente, no hay que ser ilusos, el pensamiento utópico de la transformación de los mundos de vida que defendían las vanguardias históricas a través del arte ya no es posible, pero si que es factible incidir en lo real, luchar contra la miseria del pensamiento y la banalidad, y acercarse al proyecto de la modernidad como un proceso inacabado, que se puede recuperar.
El pensamiento esencial que se desprende de estos textos aborda el tema de la necesaria educación estética y visual en la sociedad presente. Marta y Publio nos manifiestan sus experiencias, sus incógnitas y dudas, sus pretensiones, sus proyectos, pero sobre todo reclaman una educación social estética a todos los niveles.
-“la función del arte es educar la mirada en la interpretación de las quiebras en la continuidad de la experiencia y en cómo integrarlas en una actitud crítica general del sujeto.”
Es necesario que nuestra mirada sea educada, alfabetizada, que sepa conocer y reconocer, buscar… Además se enfatiza la importancia de la experiencia personal, proveedora de sabiduría, discernimiento y actitud crítica. Es impensable una evolución artística sin experiencia. Debemos situarnos a favor y, al mismo tiempo, en contra de cada paso en esta evolución, para poder así observar analíticamente y considerar la amplitud de parámetros o territorios que se inscriben cada día al mundo del arte. No solo en el ámbito técnico sino también en el conceptual. Equilibrando la fomentación de los valores teóricos a la vez que los prácticos, podremos llegar, yo creo, a un mayor aprovechamiento de esta experiencia que nos une.
En esta narración se alude al cierto elitismo que ha dejado al arte reducido a un cierto número de personas que deben estar medianamente educadas en el campo artístico. Se nos explica como el exceso de teorización ha excluido al arte de la mayoría social. Y lo ha elevado a otro estrato solo apto para especializados.
-“Occidente ha cambiado. Las relaciones de producción y de clase social no son las que imaginábamos, porque los propios procesos de producción se han transformado radicalmente.”
Es por tanto a través de la educación estética como se debe readaptar la sociedad actual a los nuevos lenguajes artísticos y los nuevos medios de expresión del pensamiento estético usados por los artistas para producir las esenciales experiencias estéticas.
Otra importante línea de reflexión nace con la cita del texto “Incremento”:
-“Partimos de que es imposible, al menos en el contexto del estado español y para alguien de nuestra generación, vivir del arte.”
Todos en mayor o menor medida, hemos sentido la sensación que se siente cuando te preguntan: ¿artista?, ¿y piensas ganarte la vida pintando? ¿En qué vas a trabajar?
Está claro que quién realiza ese comentario no está al corriente, ni mucho menos, de los ámbitos de trabajo que abarca la licenciatura. Pero este hecho pone de manifiesto la necesidad de un cambio en la concepción del arte a través de un aprendizaje social básico que permita una experiencia estética educada, sincera y subjetiva, en otras palabras, que la gente piense, reflexione y actue en consecuencia a ello. Debemos además intentar un cambio real en cuanto a lo laboral, para que se amplíen nuestras expectativas al terminar nuestra andanza educativa.
Lo que está claro es que ese cambio debe empezar hoy y lo debemos llevar a cabo nosotros.
Juan Enrique Sánchez Aragón
Creo que la sociedad en la que vivimos actualmente, es una sociedad puramente visual, sin lugar a dudas como “artistas” que se supone que somos debemos dominar el lenguaje visual, digamos que es neutra herramienta de trabajo. Creo en el arte con minúsculas, el verdadero arte dejo de existir hace mucho tiempo, coincido con la teoría de Walter Benjamín en lo que se refiere a la experiencia estética y el arte, y me resulta curiosa la búsqueda de Kant por la experiencia estética. No creo que por estudiar BBAA seas artista creo que eso es una estupidez, al igual que por estudiar derecho no eres abogado, creo que para desempeñar un oficio has de hacer un trabajo. Quizás y esta es solo mi opinión el mundo del arte actualmente esta mal, por culpa de un sector artístico que apartándose de la experiencia estética solo aportan despropósitos, quizás estén muy justificados, pero que no se puede justificar actualmente, vivimos en la cultura del valetodo y nos aprovechamos de ello, pero por la boca muere el pez. En lo que se refiere a la experiencia estética quizás para mi gusto los textos se alejen demasiado de lo que seria la esencia de esta experiencia, creo que es crucial y si los artistas se esforzaran en potenciarla y menos en justificar lo injustificable el arte volvería e ser lo que un día fue, porque quizás las masas no entiendan de simbolismos o no tengan unas bases estéticas muy pronunciadas pero la experiencia estética es algo común a todo individuo es una reacción involuntaria de nuestra mente un acto reflejo.
Juan Antonio Pascual
De la gran extensión que ocupa el texto de conversaciones con Marta y Publio, yo asumo como propios casi todos los problemas que pueden aguardar a un futuro artista (o alguien que ya se halle luchando de frente con el "mundo del arte", y se ven aquí tratados. Para empezar citando lo más interesante de esto en concreto, me ha sorprendido la expresión que emplea María Ruido, cuando analiza la autoexplotación de los artistas (que estos intentan llevar medio bien y, por lo general, de acuerdo con la vocación de cada cual): según ella, se llega a la sensación de tener que "trabajar para trabajar".
Este miedo es común a casi todos ahora, por lo menos para quiénes deseamos sacar un provecho monetario suficiente a nuestras obras, cosa que a la mayoría nos gustaría hacer de la manera más independiente posible.
Abordaré ahora el tema principal de análisis, la importancia de la experiencia estética.
Yo la veo algo fundamental, pero que se debe tratar con naturalidad, dejándola a salvo de la masificación conceptual que se ha apoderado del arte, y que (para mí) nos lleva a una desvalorización de las creaciones originales. Todo se analiza y re-analiza continuamente, y muchas veces el ver, recrearse, sentir lo que se nos pretende decir, vacíos de influencias molestas, se convierte en un imposible. El arte no morirá si no lo matamos, es indispensable promover la educación estética como un valor, y que se mantenga intacta nuestra capacidad de vivir placenteramente la belleza (más o menos pura) que emana del objeto artístico, aún incluso cuando se nos pueda estar vendiendo como un producto mercantil.
Sobre eso siempre viviremos un debate, en pasajes de "Incremento" sale claramente a la luz la desazón que comparte, por ejemplo, Alberto. Si queremos ser artistas de verdad, lo primero que eso conlleva es aceptar como real la necesidad de que nuestro arte nos dé de comer. Por tanto, no podemos lanzarnos a criticar la faceta negociadora en el arte de hoy sin más ni más, buscar un dinero a cambio de lo que sea es básico.
La diferencia que veo yo respecto a cualquier negocio es que el empaparnos de arte va mucho más allá de lo que sería una mera transacción, hay un interés estético que casi podríamos calificar como único, pues la funcionalidad de los “productos” de los que hablamos, para casi todo el mundo, brilla por su ausencia. El tener una educación estética bien formada es lo que ha de permitirnos caer en la clave de que esa no es toda la verdad: quienes somos artistas buscamos realizarnos a través de la capacidad de compartir una belleza especial que es la verdadera función última: del artista crearla, y del objeto desprenderla. El ser capaces de no obviar tal importancia, el darle un papel a la estética, es la vocación que nos lanza a recorrer este camino, pese a que la amenaza de devaluación flote sobre el arte y amenace con desmotivarnos.
Así pues, la responsabilidad está en manos de quienes tenemos por un valioso elemento de conexión entre personas a la experiencia estética: disfrutar y crear arte dejando las miserias de la sociedad a un lado en este proceso, precisamente para tratar de ser un “oasis reparador” en medio de la misma. Si logramos creer en esto, aunque como se aprecia en el texto, es difícil, no veremos menospreciado el mensaje estético por el que trabajamos.
Pensar en una educación estética a nivel social me parece descabellado. La experiencia estética es algo que cualquier individuo es capaz de experimentar, tenga o no una formación artística especializada.
El Arte es algo libre, no impuesto, que debería ser asequible a todos y a todas. La concepción elitista de "soy artista... el mundo no está preparado para entender mi obra y todos mis conceptos" es ridícula. ¿Por qué hacemos Arte? ¿Por qué queremos hacer Arte entonces? ¿Hoy estamos haciendo Arte realmente?
"El sujeto hace de este su proyecto, un proyecto a la vez personal y colectivo de elaboración de la sociedad dada con intención de transformarla positivamente, sin renunciar a la felicidad como horizonte común." Esta frase para mí simboliza la respuesta a todo eso.
El Arte es un mensaje que aspira a ayudar a construir un mundo mejor. Es evocador de sensaciones, sensaciones que a veces son puramente estéticas.
No pienso que un artista se cree en una facultad, aunque gracias a ella puede crecer como tal, y gracias a unas pautas, llámense alfabetización audiovisual, visual o como se quiera, tener seguridad a la hora de elaborar un juicio artístico.
La estética es fundamental en la sociedad actual, nuestro mundo es así, es imagen, y a partir de la imagen viene todo lo demás. Tener la capacidad de dominar la imagen es una clave básica en un artista. Somos creadores visuales.
Ahora bien, la docencia artística es algo que he comenzado a replantearme más seriamente este curso, y a preguntarme más a menudo si realmente han merecido la pena los años que llevo estudiando Bellas Artes.
¿Cómo debería ser una enseñanza artística?
Creo que lo que he conocido hasta ahora tiene demasiadas carencias o un planteamiento erróneo. La formación no es suficientemente concluyente ni a nivel práctico ni a nivel teórico. No se consigue un "especialista en la materia" con los contenidos que se tratan, sino un "entendido" a grandes rasgos con demasiadas lagunas.
No voy a empezar a parafrasear a otros, cuando la mayoría de cosas están dichas. En esencia coincido plenamente con lo que ha comentado Juan.
"El mundo del Arte" es algo de lo que "se supone" formamos parte. Y si formamos parte... ¿por qué hay tanta gente que ve tan incierto el futuro? ¿por qué en general nadie quiere "ser artista" o vivir del Arte?
El panorama es decepcionante en muchos aspectos. Mi ideal desde luego es ser artista liberal, pero una licenciatura de Bellas Artes no te asegura un futuro concreto a pesar de ser una enseñanza superior.
Quizá en vez de elevar tanto el sector a unos pocos sería más eficaz mirar por la integración de los estudiantes en el mundo laboral.
Otro punto que no puedo dejar de mencionar es lo de: "¿cómo explicarías que muchos de los trabajos artísticos que se nos presentan apenas si puedan diferenciarse en algo de la publicidad?" ... ¿Acaso no es arte la publicidad hoy día? o ¿es más Arte un tiburón muerto en un tanque porque esté en un museo? A lo mejor una campaña de publicidad te hace sentir más que cualquier obra conceptual inteligible a un ciudadano normal y corriente. ¿Qué pasa? ¿que los creativos publicitarios no son artistas? El trabajo de un artista conceptual es esencialmente el mismo, elaborar un mensaje, presentarlo con una estética impactante y darlo a los demás... con la diferencia en la mayoría de casos que el mensaje acaba perdiéndose y que la empresa a la que publicita es él mismo.
Puede parecer que estoy en contra del Arte conceptual, pero no es así. Critico tanto a la gente que niega el Arte moderno como Arte por ser "demasiado complejo" o por "no aportar nada", como a los sectores ensimismados en su condición de "iluminados", mega artistas o críticos. Ambas partes están igual de cerradas.
¿Todo vale? pues a lo mejor sí dependiendo de tu justificación. A lo mejor seguir escribiendo aquí se convierte en un ciber happening y responde a un proyecto serio, ¿por qué no?
No sé, en general los textos hablan de demasiadas cuestiones que se desvían de lo que es la reflexión pura sobre la experiencia estética. Para mí, la estética es fundamental e inherente a una pieza artística pero no suficiente. No me creo en posesión de un juicio estético superior al de nadie por estudiar Bellas Artes porque cualquiera posee un juicio estético, pero sí pienso que a la hora de calificar, seleccionar o separar una pieza artística de otra que no lo sea, alguien con una formación, con una experiencia tanto visual como práctica, tendrá más credibilidad dentro de lo que hoy se considera institución.
[No tengo word, espero que esto se aproxime a un folio]
Haciendo referencia a las aportaciones u opiniones que otros artistas dan sobre la visión del arte actual y sus consecuencias que tienen en la realidad a partir de la publicación de: “El Incremento” debo decir que estoy de acuerdo en mucha de ellas, en tanto que el arte de hoy en día esta cargado y saturado de imágenes y que estas ya no nos aportan nada nuevo en la medida de que todo esta dicho y lo único que nos queda es provocar y poder expresar algo que esta en el interior de cada uno de nosotros de la forma mejor posible a partir ante todo del conocimiento de nuestro pasado que es fundamental para saber si hay otros artistas con nuestras inquietudes y ver su forma de resolución de las mismas, por tanto es fundamental la historia del arte y no por que lo digamos nosotros sino porque es necesaria desde las cuevas de Altamira hasta hoy para saber de donde partimos y a donde vamos a llegar. Si conocemos mucho aprenderemos a ver mejor, a diferenciar, el arte es algo sensorial, empírico, cuanta mas experiencia de observación mayor será nuestro conocimiento. Por tanto creo que al ver mucho podremos tener mas experiencias estéticas, poderlas saborear mejor, incluso saber cual es el medio mas adecuado para expresar en una idea y que no pierda el valor inicial con el que se estaba ejecutando. Lo difícil es comunicar algo en una sociedad donde se mueven intereses y todo esta hecho para un fin y bajo unas condiciones y romper con ellas es difícil sobre todo si quieres tener una estabilidad.
Por tanto estamos ante el pez que se muerde la cola, no hacemos cosas nuevas porque es difícil dedicar tiempo a ello y que debido a la sociedad en la que vivimos y que no podemos excluir porque formamos parte de ella y el arte sin ella no se entiende, que esta bajo una etapa de resignación ante todo lo que nos ocurre y no protesta por sus derechos de libertad sobre todo y si protesta no es lo suficiente como para poder cambiar el mundo, vivimos en una constante tomadura del pelo donde las obras no pueden decir todo lo que quieren porque la política esta rigiendo esas formas de pensar y de crear y nuestra arma es camuflar eso y provocar experiencias estéticas no tan directas sino que necesitan nuestro apoyo para ello reflexionando sobre las obras y poder ver cosas teniendo una base de apoyo como es la historia del arte.
Como dijo O.Kakuso(El arte de hoy día es el que nos pertenece realmente: es nuestro propio reflejo. Condenarlo es condenarlo a nosotros mismos.) creo que esta frase es muy importante no se puede volver atrás, hay que pensar, hay que conseguir nuevas metas para avanzar pero no se puede olvidar lo que hubo. Estamos en un tiempo concreto, con cosas que han pasado y que se han asimilado y hay que mirar hacia adelante hacia el futuro sino nunca levantaremos la cabeza.
Estrella Lorenzo Gibaja
Entonces,
habíamos quedado en una segunda ronda de intervenciones intentando profundizar en qué entendemos por experiencia estética en el arte contemporáneo y relatando experiencias estéticas que hayáis tenido: hablando de obras concretas, de autores concretos...
¡ánimo!
Todo comienza con una idea y un concepto, luego es desarrollada y culmina en una manifestación artística. La obra al ser mostrada ejerce sobre el espectador una experiencia estética, por consiguiente estamos en disposición de efectuar un juicio de gusto. El interés reside en la aceptación del trabajo por la generalidad, motivo este que es perseguido por el artista y que sirve de adecuación para el proceso evolutivo futuro.
Contemplar una obra o una exposición es una decisión propia y legítima que provoca en el individuo la oportunidad de cultivar su conocimiento y experiencia. Partiendo de la premisa de que un juicio de gusto contiene tres estados que lo definen: es universal, no aporta conocimiento y es realizado desde el desinterés, podemos afirmar en un grado a determinar la sensación que nos causa un objeto.
Esta experiencia es inscrita en una categoría estética que viene dada por nuestra sensibilidad. La subjetividad es una constante en cualquier ámbito, así pues, la creación artística se encuentra expuesta a un constante flujo de controversias. De cualquier forma, nuestras experiencias, conocimientos y educación sirven como motor de evolución derivando hacia tendencias muy diversas.
Como aportación estética puedo apuntar la vivida no ha mucho tiempo atrás. En la sala Catedral Gallery se presenta estos días la muestra "3+1", la primera sensación fue muy agradable, el espacio emanaba una cálida sensación reconfortante; un lugar amplio, sutil, apropiado para albergar cualquier manifestación artística.
En este estado de bienestar los ojos se orientan hacia uno y otro lado ávidos por encontrar algo que nos sugiera una atención especial. Observo un cuadro titulado París, Notre Damme del pintor Vicente Ruíz, una obra de gran formato (195x130cm) donde mi atención se centra en la sensación que me produce. Como contrapunto al espacio en que se encuentra esta obra hace invertir mi entusiasmo tornándose en decepción, la obra que tenia en frente me resultaba patética, tanto por su composición técnica como por su ejecución.
En ese momento, percibo la subjetividad del mundo del arte, si todo es subjetivo no existen reglas solo tendencias que nos llevan hacia un lugar donde son o no son admitidas por la generalidad. A tenor de esto y como conclusión hacer una referencia a un fragmento de " El Incremento" donde dice: "Yo soy mi empresa. Tengo mi empresa como proyecto y mi proyecto como empresa. Es duro. No estoy triste. Veo a los que quiero todo lo que puedo. Tengo que creer en el siguiente paso de mis pasos enmarcados en esta empresa".
Bueno, si estamos discutiendo sobre la experiencia estética es porque, en todos los siglos que se lleva utilizando ese término, al igual que ocurre con “la belleza”, aún no se le ha dado un significado cerrado, una definición válida, única y universal. Me parece especialmente chocante la presunta definición que ofrecen Marta y Publio (extraída de “La soberanía del arte” de Christoph Menke): “experiencia estética como quiebra en la comprensión automática de los signos generada a partir de una propuesta artística, lo que implica la aceptación de la autonomía del arte, no como espacio sino como discurso autónomo”. Si no lo entiendo mal, proponen la experiencia estética como ese “no dejarse leer en un primer momento” que hace del arte algo reflexivo y no cualquier otra cosa, lo que hace del arte, arte y por lo tanto, es propio a éste. En este sentido debo admitir que me siento más empática con opinión de los alumnos de Aurora Fernández (1+1) cuando al debatir sobre esta experiencia todos hablan “de los asuntos de la vida”.
Es posible que en el arte tan conceptual que domina en esta época se esté conceptualizando también el propio concepto de experiencia estética, o que se haya tratado de hacer siempre (todas aquellas veces que a lo largo de la historia del arte se ha pretendido educar a través del arte, a través de la exp.est.) pero, por lo menos para mi, la experiencia estética es algo visual, de la imagen, y es por eso que en esta sociedad visual que se impone, encuentro, como los alumnos de Aurora, pequeñas exp. est. en cada momento o objeto habitual. No por ello quiero restarle valor a dicha experiencia ni negar su capacidad de crear una actitud crítica, en la cual creo al cien por cien, pero me niego a cerrarla como algo propio del “mundo del Arte”
A pesar de ello, si creo que es imprescindible que la obra de arte vaya acompañada (o introducida) por una experiencia estética importante, para que ésta nos obligue a detenernos y reflexionar. Una creación, por grande que sea su carga conceptual, no pasa de ser un “documento” si no se ofrece mediante una representación visual estética.
Con respecto a autores, precisamente para este tema creo que seria muy adecuado mencionar a Chema Madoz, ya que su obra, un juego maravilloso de ingenio y metáforas, no sería nada sin el factor clave de la presentación estética. Él mismo se niega a admitir como obra los objetos que manipula y con los que confecciona sus imágenes, sino únicamente las fotografías resultantes, y esto, seguramente se deba a que, sólo en esa imagen final y en su impecable blanco y negro, es capaz de depurar la experiencia estética para ofrecer el instante elegido y perfecto. Si tanto los objetos como sus fotografías (en algunos de los casos) son ambos igualmente válidos para mostrar ese juego metafórico, ¿por qué no ahorrarse el fotografiarlos? Por que la imagen se impone estéticamente, el objeto, a mi parecer, ofrecido tal cual, haría gracia durante un corto periodo de tiempo y sería olvidado
Sobre la experiencia estética en el arte contemporáneo…veamos…;
Creo que las opiniones al respecto serán de lo más variadas, ya que es algo que ha generado mucha polémica tanto dentro como fuera del mundo artístico, sobretodo si al hablar de estética nos referimos a la estética de Kant, a la belleza inherente en la obra de arte, al placer que nos produce la mera contemplación de la obra…Y en mi opinión, ahí es donde se encuentra el problema, en la comparación, en dotar al arte de una esencia común a todas, y que normalmente se ha atribuido a su apariencia formal a reglas que deben cumplir las diferentes obras de arte…
Para mí, todo, absolutamente todo lo que tiene forma…tiene una estética…y en realidad la apariencia de las cosas nos transmiten unas sensaciones o percepciones determinadas, todos tenemos la capacidad mental de relacionar la apariencia formal de las cosas con lo que intuimos que se puede encontrar detrás…así, cuando observamos detenidamente a una persona, por ejemplo, podemos llegar a sacar nuestras propias conclusiones de cómo puede ser, cual es su estilo de vida etc..y lo mismo ocurre cuando entramos a una habitación ordenada o por el contrario, a un lugar donde reina el caos…nuestra percepción nos hace, irremediablemente, dar un paso más…pensar…;El pensamiento…lo conceptual…es algo de lo que no podemos prescindir y además, siempre está en continua actividad, no podemos desprendernos de los conceptos, de la ideas, ni abstraernos del todo cuando estamos en presencia de algo.
Creo que la diferencia entre el arte tradicional (por decirlo de alguna manera) y el arte contemporáneo, reside precisamente en el orden de los factores. En mi opinión, el arte del pasado intentaba simplemente representar ideas, conceptos, acciones, etc…y lo que realmente importaba era la forma plástica elegida para la representación, lo que se juzgaba era la plasticidad, la forma, la manera en que se utilizaba una u otra técnica…lo que se encontraba detrás de esa obra de arte formaba parte de un segundo plano. El arte de hoy, para mí ha invertido los factores, lo importante ahora es la idea, el concepto que queremos tratar y cuando hemos profundizado en ella, el segundo paso es el de darle forma, es como sintetizar todo ese contenido en una forma determinada. Aunque parezca raro, creo que el artista contemporáneo está mucho más inmerso en su trabajo, que lo que podía estarlo cualquier artista del pasado, al menos en el trabajo de investigación o en el ámbito intelectual.
Si tuviera que acercar estas dos maneras de hacer arte en el sentido de la experiencia estética, me quedaría con una palabra “sublime”; Por que? Porque dentro de la experiencia estética, es una de las pocas condiciones en las que el pensamiento ocupa un papel relevante a la hora de producir placer…un placer que no sería posible sin hacer referencia a nuestra condición intelectual, un placer que solo aparece cuando utilizamos nuestra razón, nuestro pensamiento…lo que nos hace sentirnos superiores.
A día de hoy, lo que nos hace sentir placer no es la mera contemplación de una obra, sino su invitación a hacernos pensar …nos produce un placer adicional, el placer intelectual.
Sinceramente, por experiencia, hay un tipo de obras que más que placer intelectual, me producen todo lo contrario…una sensación de impotencia e ignorancia que en ocasiones trato de disimular…porque no logro encontrar un sentido a lo que veo…y me siento aún más frustrada, cuando lo que he llegado a intuir no tiene nada, absolutamente nada que ver con la idea en que está basada la obra.
Lo que para mí es importantísimo es que haya coherencia en la obra…que su apariencia tenga mucho que ver con el concepto al que se refiere y que no confunda, al no ser que la ambigüedad, sea la idea a la que se quiere llegar.
Por esto, creo que como artista, intentaría siempre hacer el tipo de arte que yo, como espectador puedo entender (tanto formal como intelectualmente), no se si esto es o no lo más correcto, ni si funcionaría igualmente, pero los parámetros por los que hoy me muevo, y mi forma de hacer y dejarme hacer dentro del arte, dejan al descubierto muchas de mis debilidades como artista y espectador.
Por cierto, de los artistas contemporáneos…me quedo con Goya…jejejejejejjj
Olga
La experiencia estética es la vivencia que surge entre cualquier objeto y un ser reflexivo, no es posible que un animal prefiera adornar su casa con unos colores que le dn calma o unas macetas que le alegren la vista por tanto ya es impensable que decida poner algo tratado de arte, la persona ya no necesita decidir si todo lo que le rodea le sirve para sus fines fundamentales como ser vivo, ha conocido el ocio, esto le lleva a crear juicios sobre el ocio, después del juicio del gusto y la exposición sobre el desinterés de Kant el arte ha buscado nuevas barreras, se podía haber quedado como expresión de una filosofía, política o religión, pero el desinterés marca una barera, no significa que el arte exista como objeto capaz y libre de función, sino que marca el momento en que se persigue, el artista busca liberar sus trabajos de los mecenas y a su vez se ata más a ellos, siendo galerias y museos las que deciden el futuro del arte, cuando encuentro una obra contemporánea ya no busco la función que buscaría en una pintura rupestre, pero en muchas de ellas si hay convencimientos que el artista intenta transmitir, muchas veces no consigo entender obras que han sido presentadas en preiódicos y revistas como muy buenas, fuertes, que transmiten toda la pasión del arista, llego yo ante la obra con mis grandes espectativas y no descubro todo lo que han visto, aparece en mí el debate de si es realmente un buen trabajo artístico o una forma de exponer saliendo del paso, o quizá simplemente el artísta quería hacer eso, yo encuentro el problema en que al existir ciertos jueces y críticos buscamos lo que antes nos han aclarado, el artista no aparece ni opina en muchos casos, aunque pueda leer entrevistas o sus propias revisiones llega antes a mí la experiencia artístico-económica que antes vivió un crítico, y yo renuncio a ejercer mi criterio, pues estoy desencantada porque no veo con los ojos de nadie, mas que los mios para vivir esa experiencia estética pero llevo tal carga de información, estoy tan enajenada por el juicio del pueblo que repudia el arte no figurativo o experimental, tan sobrecargada por los medios y tan llena de preguntas desde mi universidad que pienso desde un principio que todo puede ser equivocado, y creo que esta paranoia es colectiva en el estudiante de arte, pienso que vamos muy cerrados al arte, con lo que queremos pensar y lo quenos dicen revolviéndose en nuestras cabezas.
Posiblemente tras un largo rato de contemplar una obra empiezo a liberarme, por eso he decidido que las que me hacen evadirme y quedarme con ellas son las que "para mí son arte", y ahora más que nunca me negaré a decir que una obra es buena, que todo no vale, o cualquier otra información, pues estamos sobreinformados, lo que ahora necesitamos para tener una experiencia estética correcta es el silencio contemplativo de la obra, o en algunos casos que la obra lo exija el barullo de vivir una experiencia interactuando con ella, creo que por regla general ninguno podría jurar que algo no es arte, se hacen muchos experimntos con los visitantes a galerias, se colocan cuadros de niños como si ellos no pudieran hacer arte y así creen que gastan una broma "al todo vale" pero más que eso crean otro discurso, no es ya el existente y retrógrada que beneficia a la técnica sobre la idea, sino que la cuestión en sí se agiganta, no es que el niño sea o no el que hace arte, ni el artista es una persona adulta, responsable y sana, no hay un perfil determinado, es para mi la vivencia el arte, el momento de experiencia estética, observar un cuadro, una película o un juego, si en el momento de observar una manzana caida de forma natural de una árbol yo siento lo mismo que al ver una gran cuadro hecho por el hombre, ¿qíén se cree con la ley de decirme que eso no es arte? para mi el arte es algo muy personal que sólo aparece cuando el significado encuntra por suerte un lenguaje para llegar a un receptor, el creador (emisor) es en el caso del artista el primer receptor y eso no hay que olvidarlo.
Así que mis experiencias estéticas han sido siempr econfusas hasta que ya no busco el arte, sino que me encuentra cuadno decido olvidar un rato lo aprendido.
Intentando reflexionar sobre experiencia estética y sobre todas las experiencias que se viven hoy en día, debo decir que son absolutamente sensoriales.Ahora el problema viene en que hay cinco sentidos, cada uno participa de una forma distinta para llegar a un mismo fin que es obtener y descubrir un placer totalmente desinteresado pero que nos aporte emociones y un diálogo entre emisor y receptor.
Para obtener placer no tiene que ser un objeto que nos produzca sensaciones positivas tambien algo puede ser negativo y darnos un placer.
En cuanto objeto creo que no tiene que haber algo material que perdure como para que a partir de él podamos tener experiencias estéticas sino que depende el ámbito de la realidad, por ejemplo:una melodía de un papel no es lo mismo que tocada con instrumentos, tiene otra forma de ofrecerse al espectador totalmente distinta y que nos aporta mas sensaciones.También al ver cualquier objeto no nos podemos quedar solo si nos agrada o no, ahí participaría un interés que no nos dejaría ver mas allá de los contenidos que esa obra quiere decir.
Cuando se produce una experiencia estética en uno de nosotros es un descubrimiento que no todo el mundo tiene que tener por igual porque cada persona esta formada por una memoria determinada, una inteligencia, unos sentimientos mas arraigados o una capacidad creativa, por no hablar de una religión.
Al contemplar algo lo hacemos con todas las partes de nuestro cuerpo, todo en conjunto esta presente de esa experiencia y por tanto aprendemos a ver como contrastes buen numero de contradicciones.
Dentro de una obra hay libertad ,pero tambien hay unas normas dentro de esa libertad, que en conjunto son contradicciones pero que producen sentido.
Un artista que por ejmplo a mi me ha aportado cosas es Humberto Rivas, un Argentino que ha pasado por varias ramas pero de la que solo tengo constancia es de la fotografia, destacando los retratos. Le llaman el fotógrafo del silencio y eso es porque sus retratos son mas que simples caras con rasgos distintos sino que sus fotos hablan por si mismas.
En ellas hay una relación entre el sujeto que es la persona retratada, con aspecto serio, sin fondo, desnuda mostrándose tal cual es, en una época concreta y el fotógrafo , que saca la imagen como quiere sin intentar ocultar nada del fotografiado y es el que tiene la última palabra para realizar una foto de su imagen. Por tanto el espectador ve lo que quiere que vea el artista. Sus imagenes son sencillas y equilibradas pero dan una nueva visión del retrato dentro del contexto polito-social en el que se encuentran.
En este caso tomo contacto con la experiencia a través de las imágenes que me aporta otro artista y que contemplo, saboreo, tengo sensaciones y me hace reflexionar no solo como esta hecha sino lo que veo que hay detrás de ella.
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Lo que yo he podido asimilar de los textos es una necesidad generalizadora un tanto preocupante, para variar. Me baso en algunas de las preguntas que se formulan
2 ¿Cuál es la especificad artística hoy? ¿dónde están su autonomía y su soberanía?
4 ¿existe una comunidad artística?
9+1+1 ¿creéis que el arte puede mantenerse como espacio autónomo?
Para empezar pienso que el arte no es algo pragmático (Actitud y pensamiento que valora sobre todo la utilidad y el valor práctico de las cosas), porque lo que se piense ahora no será válido después, así ha sido, y por no ser pragmática, así posiblemente será.
Esto no quiere decir que no deba serlo, sinceramente no lo sé, pero está claro que si existe un apoyo de las instituciones, para que empiece a serlo, deberíamos también institucionalmente acercarnos a esa mano y conversar con ella. Ahora… también está el posicionamiento que creo se resume muy bien como el otro lado, el “lado oscuro”. Escribe Juan Luis moraza en Entre Los Pies y el Suelo:
“Existe un vínculo entre los anhelos de continuidad y los frecuentes juegos de descontextualización, característicos del arte moderno tras Duchamp y el surrealismo. Si hemos definido marcos y pedestales como “marcadores contextuales”, la descontextualización es en realidad un juego de demarcación contextual, y en definitiva, una intervención en el territorio de los hábitos y dispositivos de demarcación contextual: de los dispositivos de (dis)continuidad. Ahora es el marco ideológico e institucional lo que se discute, y no el marco literal respecto al muro. Los museos y las galerías no son concebidos como espacios neutros, sino como marcos físicos y socio-culturales que, al ser condicionantes de la percepción artística, serán considerados intrusos y coercitivos por los artistas deseosos de libertad”
La cuestión para mí, no es que lado debería ganar o no, o en cual tendría que posicionarme, (posicionarnos o no estamos inspirados?) sino más bien entender porque esto es así.¿Porqué los grandes equipos de fútbol juegan en césped, los regionales en tierra y los que pueden en el patio de un colegio? Sería mi afirmación con respecto a esto.
Cuando pienso en la sobre valoración que se le esta dando al arte, tanto por parte de las instituciones como de los artistas me entran escalofríos al pensar que se está tejiendo una manipulación anunciada del resultado. Esto es arte, te lo vendo, mira que obra artística tengo en mi casa…no se, yo pretendo valorar más lo que hago, lo que pudiese hacer sin llegar a extremismos tales como a los que llegan algunos y, lo más importante, vía instituciones.¿con que fin? Esto se puede comprobar en documentaciones de ámbito público como las del Cendeac sin ir más lejos. Y esa es otra de las cuestiones de ésta praxis…no todo el mundo estará ahí, ni no todo el mundo puede jugar al baloncesto en la NBA (ya sé que es un comparación un tanto elitista pero hay ¡ya¡ que posicionarse con respecto a los actuales aforismos artísticos como la crítica o el concepto cultural artístico español, y sobretodo que pintamos los estudiantes de BBAA en todo esto)
Con esto quiero decir, que seguir estableciendo generalidades acerca de la especificidad artística hoy o intentar buscar donde reside, donde acampa, o como respira, intentando a la vez establecer unos criterios clarificadores, que den luz como un Dios, ¿quizás no la ahogará? Por eso quizás sea tan subversiva. Simplemente quiero que nos den brazos reales no alojamientos o vías por las que correr. (Aunque tampoco estaría mal en sentido literal)
Me interesa más la remuneración que pueda obtener de “mi arte”, si lo vale, más que se interesen por lo que opino de él, eso si acaso vendrá después o algo que funcione como una crítica social también real. No tengo ganas de pensar en teorizar sobre cada paso que dé, como artista mega-reflexivo que lo de todo mascado. Creo, que como se insinúa en los textos de Publio y Marta, lo que toca ahora es un acercamiento sincero del artista al arte y del arte a la sociedad ¿cómo? Creo que es una cuestión plural ¿por ello me puedo explicar ahora porque a un tío peludo, en un caverna le dio por pintar búfalos religiosamente? Todos lo hacemos, los que pretenden ser artistas, sólo que antes habían 4 y hoy hay 400 que se dedican a esto y antes había 4 universidades y hoy hay 400. Ya no es cuestión de supervivencia sino de tradición y del extraño bucle educativo que se crea ¿Dónde está entonces el arte?¿En las matemáticas quizás?¿el problema ahora que está dónde reside la estética? La verdad no quiero sentirme como en EGB intentando resolver una ecuación que me han dado mal escrita.., con todos mis respetos a las ecuaciones; sólo finalizar con otra frase de Moraza que atiende al tema principal:
“desvelando la falta de neutralidad del contexto, o eludiéndola para ofrecerse como contenido, el arte surge completamente inmerso en su función mediadora y promocional de la institución: La identificación entre el arte y su condición liminar (adj. relacionado con el umbral, con la entrada; se refiere al momento en que el arte se hace expresivamente ilimitado pero bajo esta condición) se realiza hasta sus extremos y con todas sus consecuencias. El arte resulta pues fundamental en la promoción de los intermediarios culturales, que a su vez son decisivos en la institución y promoción de las instituciones. Es en estos bucles de realimentación donde podemos encontrar la estética.”
haciendo un pequeño paréntesis en los comentarios de la experiencia estética (me disculpo de antemano por cortar el ritmo y volver a temas pasados) he encontrado una página de unos profesores que tratan un tema similar a lo que aquí Marta y Publio tratan de experiencia estética como educación visual y crítica, pero desde un punto de vista más de educación en valores, aunque puede complementar con opiniones distintas. No pretendo traerla a colación, no aporta demasiado nuevo, pero quería darla a conocer por si a alguien le seguía interesando el tema (como posibles futuros educadores y actuales individuos en desarrollo estético):
http://www.cibersociedad.net/congres2006/gts/comunicacio.php?id=9...
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Lila Insúa dijo
Entonces aquí dejaréis vuestros comentarios,
lo vemos en clase: la extensión sigue siendo una página (aprox),
se agradecen las citas al texto original + reflexiones de vuestra cosecha: los 3 textos de Marta y Publio están en SUMA,
aquí sólo es necesario pinchar en el título para dejar vuestro comentario + FIRMA
(imprescindible para que pueda saber quién lo escribe)
¡gracias Damián!
28 Febrero 2007 | 01:07 PM